Multiculturalidad, Desigualdades y Equidad Social

 

 Objetivo

Brindar al estudiante los conocimientos y posicionamientos que tienen la Antropología y las Ciencias Sociales frente a la diversidad cultural y sus retos en diversos ámbitos, como el ejercicio pleno de derechos, la sostenibilidad ambiental, la equidad y la seguridad social.

 

Justificación 

En el mundo contemporáneo, a pesar de los cambios políticos, sociales, económicos y culturales, llevados a cabo por el estado y otros organismos transnacionales con el fin de resolver la desigualdad social, se advierte de manera preocupante cómo la pobreza, la exclusión, la vulnerabilidad, la violencia y la segregación se siguen profundizando y extendiendo, quedando pendiente la construcción de vías integrales para alcanzar la equidad social.

Esta Línea  representa un cuerpo de enfoques interdisciplinarios  para  la comprensión de estas problemáticas, y la elaboración de propuestas de atención que sean factibles, concretas y operativas, basadas en investigación y en diagnósticos idóneos al lugar, instituciones y grupos involucrados.

 

Fundamentos de línea

A finales del siglo XX, México se reconoció como un país de carácter pluri y multicultural, lo que ha significado el cambio de una visión homogénea de la sociedad, a una que contempla la diversidad de la población, lo cual se ha traducido en políticas de reconocimiento de la diferencia. Un aspecto importante a destacar es que muchas de estas reformas responden a procesos de lucha de los diferentes sectores que integran a la sociedad, quienes en distintos momentos han demandado al Estado, derechos específicos. Por ejemplo, las mujeres han demandado derechos sexuales y reproductivos, los pueblos indígenas demandaron la autodeterminación y el manejo de los recursos naturales ubicados en sus territorios, los jóvenes han luchado por el derecho a tener una identidad y personalidad propias en relación a sus expresiones estéticas e ideológicas, entre otros, en contextos de ciudad y rurales.

Bajo este mismo marco, se ha reconocido la educación intercultural, la equidad de género, la diversidad sexual, la justicia alternativa y los proyectos de patrimonialización. Otras políticas de reconocimiento han sido producto de la suscripción de acuerdos internacionales por México, como han sido la Declaración de la Eliminación de la Violencia contra la mujer por la ONU (1993), la Convención Iberoamericana de los Derechos de los Jóvenes (2005), o la Convención Internacional de la Biodiversidad (2008).

El reconocimiento de la diferencia no ha estado exento de disensos y promesas no cumplidas, lo cual ha generado tensiones entre los distintos sectores que han demandado el reconocimiento de sus derechos. La importancia de esta controversia, tiene que ver con distinguir al multiculturalismo entre un mero adjetivo, que describe una condición de pluralidad, y el multiculturalismo como proyecto político.  Este segundo sentido es el que interesa discutir a la Línea como fundamento para el análisis de la desigualdad social. Siguiendo a Escalera y Ruiz (2002), podemos perfilar que las diversidades están insertas en relaciones de poder, producto de procesos históricos donde se insertan los discursos de la pluralidad y la democracia contemporáneos, que se vinculan con la desaparición del estado de bienestar y la descentralización del Estado. Bajo este esquema político, se presume que los distintos sectores sociales gestionarían la atención de sus necesidades, bajo el supuesto reconocimiento de derechos, no obstante, se continúan descalificando muchos de los proyectos y demandas planteadas desde la alteridad, que son distintas al proyecto de nación hegemónico, reproduciéndose formas de exclusión, de pobreza y de estigmatización social.

Para comprender estas problemáticas se ofrecerán distintos seminarios que abordan cuestiones como multiculturalismo, Estado, ciudadanía, relaciones de poder y desigualdad social, donde la cultura, el lugar, la cotidianidad y la identidad, representan los puntos de encuentro con el planteamiento general de la MEASC.

 

Trabajo, Cultura y Región

 

Objetivo

Contribuir, con un enfoque antropológico, en el ejercicio profesional de los estudiantes, aportando herramientas teórico-metodológicas que favorezcan la generación y aplicación de conocimientos significativos en la comprensión y atención de problemáticas vinculadas al empleo, el trabajo y la empresa; en la búsqueda de un desarrollo regional equilibrado económico, social, político y ambientalmente, en el marco de las dinámicas y estructuras productivas locales y globales.

 

Justificación

La línea Trabajo, cultura y región centra su estudio en la comprensión de los procesos de desestructuración social en el marco de la reconfiguración productiva. Analiza sus impactos en las dinámicas socio-culturales y socio territoriales, así como la transformación de las relaciones sociales y de la subjetividad de los individuos, en el marco de los ajustes en la producción de bienes y servicios. Retoma la flexibilidad y precariedad laboral, el retraimiento de los referentes simbólicos del movimiento obrero y las reformas a los marcos de regulación laboral.

En este contexto, el estudio de la transformación del mundo del trabajo y de sus impactos en el contexto vital de los individuos, la Línea busca contribuir a la comprensión de las estrategias productivas emergentes que desarrolladas localmente, para generar propuestas que permitan resarcir las repercusiones sociales del dominio de la lógica económica sobre lo social y lo ambiental. 

 

Fundamentos de línea

El trabajo, entendido como la capacidad humana de transformar y adecuar su entorno para satisfacer sus necesidades y asegurar su sobrevivencia, es un eje central en la configuración de las dinámicas socio territoriales y de las relaciones sociales, en el desarrollo de la cultura y de la estructura social. Alrededor del trabajo, los individuos no sólo se insertan a un sistema productivo de bienes y servicios en constante transformación; sino también, a un sistema de valores y derechos en el que entran en juego relaciones de poder, status y referentes identitarios.

La transformación de la esfera económica y del trabajo representa un reto para la Antropología; a través de esta línea buscamos comprender la complejidad de estos procesos socioculturales en el marco de la reorganización del trabajo, la intensificación de la dinámica económica y la recomposición de las instituciones en el marco de la globalización. Los fundamentos de línea buscan responder a los retos que se imponen en la comprensión de las dinámicas y situaciones sociales que se construyen dentro y fuera de la empresa, con la redefinición de los contenidos del trabajo y el empleo.

En este sentido, la recomposición del capitalismo y del Estado, en el albor del siglo XXI, es un proceso histórico que trastoca las estructuras económicas, políticas y sociales: los mercados, las instituciones, las empresas (públicas o privadas), pero también, los paradigmas que disponemos en las Ciencias Sociales para comprender los procesos de cambio en los que estamos inmersos.

Para comprender estas problemáticas, la línea ofrece distintos seminarios que abordan cuestiones como capitalismo, Estado y regulación laboral; organización y trabajo, cultura y subjetividad laboral, modelos y actores productivos; estructuras productivas y región. La articulación de lo anterior con el planteamiento general de la MEASC, se hace a partir de  los enfoques de cultura, identidad, cotidianeidad y lugar, los cuales permiten entrelazar las múltiples situaciones sociales que se construyen alrededor del trabajo.